por José Luis Tapia Rocha, Presidente de 5R
El CADE 2025 fue otra gran puesta en escena de diagnósticos vacíos. Se habló de productividad, gestión y tecnología, pero nadie se atrevió a mencionar la palabra prohibida: privatización. Todo fue un discurso de reforma sin mercado, de eficiencia sin libertad. Un desfile de buenas intenciones dentro del mismo molde estatista que ha mantenido al Perú enfermo durante décadas.
La verdad es simple: no hay reforma posible mientras el Estado siga metido en todo. La salud pública no se arregla con nuevos directores ni con sistemas digitales. Se arregla privatizando EsSalud, abriendo el mercado, dejando que la competencia discipline a los ineficientes y premie a los que sirven bien. Lo mismo vale para la educación y las pensiones. Ninguna de esas tres puede seguir en manos del Estado sin condenar al país al estancamiento.
El CADE debió decirlo con claridad: hay que vender las 110 empresas públicas, reducir el Estado a siete ministerios, eliminar impuestos, derogar las 20.000 leyes inútiles que frenan la producción y devolver la libertad económica a los ciudadanos. Además, hay que reformar la justicia, la policía y el Ministerio Público, y liberar los recursos naturales derogando el artículo 66 de la Constitución.
Pero nada de eso se dijo. Nadie habló de retornar al patrón oro, ni de liberalizar todos los sectores. Nadie mencionó que un país no se cura con discursos empresariales, sino con decisiones valientes.
El CADE se ha convertido en un foro de buenos modales, no de ideas. Y mientras los empresarios aplauden diagnósticos sin cirugía, el país sigue enfermo, la economía se debilita y el estatismo avanza.
El Perú no necesita más “modernización del Estado”, necesita que el Estado se retire de una vez por todas de la salud y de la economía. hashtag#Essalud hashtag#Minsa hashtag#privatizacion hashtag#reformasliberales