por José Luis Tapia Rocha, economista y Presidente de 5R
El Gobierno dice que ahora tiene “más herramientas” contra la delincuencia. Pero lo que realmente se aprecia es otra cosa: una nueva camada de burócratas buscando figurar. Cada “medida” no es más que otro comité, otra sesión, otro consejo, otro sello. El crimen avanza y ellos inauguran reuniones.
El Decreto Supremo 127-2025-PCM es un catálogo del figurerismo estatal. Conasec, Coresec, Coprosec, Conapoc, Comando Unificado… y hasta la Agencia Espacial del Perú. Ya no se combate al delincuente, sino al vacío de poder entre burócratas que compiten por aparecer en el acta. Cada organismo se cree indispensable, y cada ley mala les da más recursos, funciones y excusas para seguir existiendo.
El riesgo político es evidente: la burocracia ha capturado al Estado. Ya no sirve al ciudadano, se sirve de él. Y cuando eso ocurre, los costos caen sobre el empresario y el trabajador. Suben los impuestos, suben los precios, baja la confianza. El riesgo tributario también se enciende: cada comité nuevo necesita presupuesto, y ese dinero sale del bolsillo formal que ya no aguanta más.
Para las empresas, el mensaje es claro: prepárense para más normas, más permisos, más controles. El Estado convierte la seguridad en otro pretexto para expandir su poder. La gerencia debe anticipar mayores costos y menos previsibilidad.
El rumbo del país es peligroso. No hay reforma del Estado, solo maquillaje institucional. La oportunidad —si aún queda alguna— está en liberalizar la gestión pública, profesionalizar la policía y cerrar la fábrica de comités inútiles.
Mientras el Gobierno declara “sesión permanente”, el crimen sigue en sesión abierta. El país no necesita más organismos, necesita más resultados. Porque la inseguridad no se derrota con sellos ni con discursos, sino con autoridad, ley y libertad. hashtag#josejeri hashtag#estadodeemergencia hashtag#burocraciamaldita